SÍNTOMAS DE LA BRUCELOSIS

La brucelosis comprende un tipo de infección bacteriana, producida por la bacteria Brucella, la cual se propaga principalmente ante el contacto con animales infestados, incluyendo el consumo de sus carnes y otros productos derivados. Esta enfermedad, si bien no es muy común, puede llegar a causar reacciones molestas y preocupantes en quien la padece, por lo que, a continuación, mencionaremos cuáles son los síntomas de la brucelosis y qué se puede hacer para tratarlos.

Síntomas de la brucelosis

Una vez que en el organismo de la persona se asienta la bacteria Brucella, comienzan a manifestarse los siguientes síntomas de la brucelosis:

  • Dolor en la zona abdominal.
  • Dolor en la zona de la espalda.
  • Sudoración excesiva.
  • Cansancio y agotamiento.
  • Escalofríos.
  • Fiebre.
  • Dolores de cabeza.
  • Dolores musculares y articulares.
  • Pérdida de peso.
  • Pérdida de apetito.
  • Inflamación de las glándulas.
  • Sensación de debilidad.

En el caso de la brucelosis aguda, esta puede iniciar presentando síntomas seudogripales para nada graves.

Por otra parte, cuando se experimenta la fiebre, esta puede ser más elevada durante la tarde. De hecho, la brucelosis es también denominada fiebre ondulante, ya que a menudo se presentan picos en las mediciones de la temperatura corporal.

De no ser tratada eficazmente, esta patología puede resultar de tipo crónica y extenderse durante años.

Cómo tratar los síntomas de la brucelosis

Con relación al tratamiento para reducir los síntomas de la brucelosis, este debe ser recetado por un médico o proveedor de la salud, quien lleve a cabo las pruebas y análisis pertinentes, con el fin de comprobar o negar el diagnóstico de la enfermedad y, en caso positivo, proceder con la implementación de las medidas adecuadas según sea conveniente.

A modo general, el tratamiento para los síntomas de la brucelosis y su erradicación suele implicar la toma de antibióticos, como lo son la estreptomicina, la gentamicina, la doxicilina y la rifampina, empleadas con el propósito de combatir la infección y evitar que aparezca de nuevo.

Usualmente, deben tomarse tales medicamentos durante al menos 6 semanas y, frente a mayores complicaciones, puede que se recomiende seguir el tratamiento durante un período de tiempo mayor.